Los rumores que apuntan a una posible venta de Ducati por parte de Volkswagen siguen ganando fuerza después de que el gigante alemán del automóvil haya confirmado que atraviesa una “profunda transformación”.

Los ejecutivos de Volkswagen estarían recibiendo recomendaciones para desprenderse de algunas áreas de negocio del Grupo —entre ellas, potencialmente Ducati— mientras la compañía busca recortar costes y captar capital en un escenario marcado por el cambio de las condiciones del mercado.

La publicación estadounidense RideApart contactó posteriormente con la firma con sede en Wolfsburgo para solicitar una valoración, recibiendo una extensa declaración en la que Volkswagen explicaba los retos a los que se enfrenta el Grupo y, lo más llamativo, sin negar de forma tajante que Ducati pueda estar en venta en un futuro próximo.

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En lugar de eso, VW aseguró que no haría comentarios sobre “documentos internos y confidenciales”, antes de explicar que tiene en marcha “una profunda transformación” para hacer frente al aumento de costes, la competencia global, los aranceles y la desaceleración de los mercados.

Según informaciones posteriores de MCNews, al menos en Borgo Panigale no hay negociaciones de venta en curso. Sin embargo, el máximo responsable de Ducati, Claudio Domenicali, tampoco llegó a descartar por completo un cambio de propiedad, señalando que esa posibilidad seguiría sobre la mesa si la empresa matriz lo considerara necesario.

Para nosotros, eso plantea inevitablemente una pregunta: no tanto si Ducati será vendida, ni siquiera a quién, sino si la nueva —y creciente— apuesta de la marca de Bolonia por el off-road sobreviviría a un cambio de propietarios.

El punto de referencia más evidente es la adquisición de KTM por parte del fabricante indio Bajaj a finales del año pasado, aunque en circunstancias muy diferentes a la situación actual de Ducati. Aquella operación encendió las mismas alarmas iniciales y, aunque hubo consecuencias —incluidos importantes recortes de personal y la desaparición de WESS Promotions, hasta entonces organizadora del Campeonato del Mundo de Hard Enduro—, la marca Ready to Race salió adelante sin un cambio dramático de rumbo y sin perder el foco en sus raíces off-road.

Ducati, evidentemente, no cuenta con un legado tan centrado en el enduro. Las motos de campo y las carreras fuera del asfalto representan una fracción mínima del modelo financiero y de la identidad de marca de la compañía. La Desmo450 EDS ya está rodando ahí fuera, la llegada de la Desmo250 EDS está confirmada y la fábrica figura como socio oficial del EnduroGP de Gales de este año. Aun así, el off-road sigue siendo un terreno relativamente nuevo para el fabricante italiano.

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El coste de mantener equipos oficiales en EnduroGP, los ISDE y otros campeonatos podría ser visto como un gasto innecesario por un posible comprador. De ahí que cualquier nuevo propietario que quisiera “recortar grasa” pudiera aplicar la clásica fórmula de “lo último en llegar, lo primero en salir” a las aspiraciones endureras de Ducati.

Baño de realidad

Dicho esto, también hay buenos motivos para pensar que la ofensiva off-road de Ducati debería sobrevivir —y probablemente lo haría— a cualquier cambio de propiedad. Aunque la compañía invierte decenas de millones de euros cada año en competición, principalmente en MotoGP y WorldSBK, el desarrollo de la Desmo450 y de la futura plataforma Desmo250 también habrá requerido un importante compromiso económico.

Pese a esa inversión y a un ligero descenso de ventas durante 2025, Ducati sigue cómodamente en números negros. Eso significa que un posible comprador tendría pocos incentivos para alterar de forma radical la estrategia actual de la compañía.

La marca facturó unos saludables 925 millones de euros en 2025, con un beneficio operativo de 52 millones. Es una cifra ligeramente inferior a la de años anteriores, incluidos 2022, 2023 y 2024, cuando los ingresos anuales superaron los 1.000 millones de euros, pero los números actuales están lejos de ser preocupantes.

De hecho, podría decirse que el pedigrí deportivo de Ducati es una de las razones por las que la marca mantiene una valoración tan alta, y su creciente inversión en enduro y motocross forma parte de esa imagen global. Abandonar esos programas podría reducir el valor de uno de los mayores activos comerciales del fabricante.

Eso no significa que la inversión vaya a quedar intacta. Un nuevo propietario revisaría casi con total seguridad cada área de gasto. Pero incluso si Ducati cambia de manos en un futuro próximo, no parece haber demasiados motivos para temer un cambio drástico de rumbo.